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Espartaco No. 47

agosto de 2017

Puerto Rico: Los estudiantes enfrentan la austeridad colonial

¡Por el derecho a la independencia!

El siguiente artículo apareció originalmente en Workers Vanguard No. 1110 (21 de abril) y posteriormente en español, como volante de WV (5 de junio). La huelga estudiantil en la Universidad de Puerto Rico finalizó el 7 de junio, tras 72 días de duración. Aunque los estudiantes habían obtenido la promesa de que no habría aumento en las colegiaturas hasta 2018, al cierre de esta edición las autoridades de la UPR “evalúan” una propuesta que duplicaría las mismas. El gobierno recortó 162 millones de dólares del financiamiento a la universidad.

Desde el 28 de marzo se encuentran en huelga los estudiantes de la Universidad de Puerto Rico (UPR), que con sus 70 mil inscritos es el sistema universitario público más importante de la isla. A lo largo de los últimos tres años, la UPR ha sufrido recortes presupuestales por 348 millones de dólares, y hoy enfrenta la amenaza de una austeridad aún mayor exigida por los amos coloniales estadounidenses. Las principales exigencias de los estudiantes son que no haya recortes presupuestales ni alzas a las colegiaturas. La huelga cuenta con el apoyo activo de los sindicatos de maestros y trabajadores universitarios, quienes en la última década también han sufrido ataques antisindicales, recortes salariales y reducción de pensiones. La lucha de los estudiantes le da voz a la angustia y la rabia de los puertorriqueños, que sufren una situación económica desesperada, consecuencia directa de la dominación colonial imperialista. ¡Victoria a la huelga estudiantil!

Hoy muchos huelguistas recuerdan la huelga estudiantil de dos meses de duración que estalló en la UPR en 2010, cuando los estudiantes enfrentaron los intentos de la burguesía y la administración universitaria de elevar las colegiaturas y recortar el presupuesto. Esa huelga enfrentó una sangrienta represión policiaca, pero logró repeler lo peor del plan del gobierno y la administración de la UPR.

¡Estamos por educación gratuita, pública y de calidad para todos, incluyendo inscripciones abiertas y estipendios pagados por el estado para todos los estudiantes! Pero, bajo el capitalismo, el acceso a la educación y otros servicios sociales está subordinado a la búsqueda de ganancia por parte de la clase dominante. Nuestra perspectiva marxista es por una sociedad libre e igualitaria basada en la abundancia material, donde la educación sea realmente un derecho. Esto sólo se puede lograr mediante una revolución socialista que barra con el decadente sistema capitalista y establezca el poder obrero, tanto en las colonias y neocolonias oprimidas como en Estados Unidos.

En 2016, el gobierno de Obama impuso una Junta de Administración y Supervisión Financiera, conocida como la “junta”, para asegurar que Puerto Rico pague los más de 70 mil millones de dólares que debe a los parásitos de los fondos de inversión y las instituciones financieras. Los inversores capitalistas afirman que los puertorriqueños, la mitad de los cuales se encuentra por debajo de la línea de pobreza, han estado viviendo “por encima de sus posibilidades” y deben pagar. Estos buitres le han chupado la sangre a la economía puertorriqueña y llevan décadas disfrutando de un paraíso fiscal con mano de obra barata. La labor de la Junta es supervisar que el gobierno de la isla aplique la ley bipartidista aprobada por el congreso estadounidense, grotescamente llamada PROMESA (“Puerto Rico Oversight, Management, and Economic Stability Act” [Ley de Supervisión, Administración y Estabilidad Económica de Puerto Rico]). Esta ley exige recortes presupuestales de 450 millones de dólares tan sólo en educación, además de nuevos impuestos, la venta de edificios públicos por cuatro mil millones de dólares y el recorte del gasto gubernamental. El gobernador, Ricardo Roselló, es un lacayo antisindical de los imperialistas, que está imponiendo fielmente su austeridad.

Las masas puertorriqueñas se ven amenazadas con la destrucción de la educación pública, los servicios de salud y las pensiones, y con la privatización de la compañía de propiedad estatal Autoridad de Energía Eléctrica de Puerto Rico. El fondo de pensiones de los maestros ha sido saqueado hasta el punto de que las contribuciones de los maestros en activo pasan directamente a los maestros retirados. En su edición del 8 de marzo, el New York Times informó que “ningún maestro de Puerto Rico puede esperar recuperar su dinero, pues el fondo se agotará en 2018”. Desde 2008, han cerrado más de 350 escuelas en Puerto Rico y hoy muchos hospitales carecen del financiamiento para ofrecer servicios esenciales. Los obreros de Estados Unidos deben tomar el lado de los obreros y los oprimidos de Puerto Rico, quienes están siendo triturados por la opresión colonial, y exigir: ¡Anular la deuda!

Hace un siglo, se le concedió a los puertorriqueños ciertos derechos de ciudadanía estadounidense, pero no se les permitió votar en elecciones federales ni se les concedió representación con voto en el congreso. Cuando Puerto Rico cayó bajo el dominio estadounidense en 1898, como resultado de la Guerra Hispano-Estadounidense, la población se vio obligada a recibir su educación en inglés. En 1909, el español se prohibió en todas las escuelas públicas. Esto constituyó un ataque contra 400 años de lenguaje y cultura bajo el disfraz de “civilizar a los salvajes”. No fue sino hasta 1949 que el español volvió a ser el idioma de la educación pública.

Como oponentes frontales de la opresión nacional y del imperialismo estadounidense, favorecemos la independencia de Puerto Rico. Los puertorriqueños odian su estatus de residentes de segunda clase de un <cFont:Times New Roman>“estado libre asociado” estadounidense, pero sus sentimientos respecto a la independencia son encontrados. Por una parte, la gente de la isla tiene un fuerte sentimiento de ser una nación; por otro lado, muchos temen no poder vivir y trabajar en el continente y hundirse al nivel de pobreza de sus vecinos caribeños independientes. Nos oponemos a todo intento de imponer la independencia por la fuerza contra la voluntad de la población. Por eso enfatizamos el derecho a la independencia.

La lucha contra la opresión colonial en Puerto Rico necesariamente tendrá que dirigirse contra los agentes locales del imperialismo, y por lo tanto podría servir como palanca para la revolución socialista. Semejante lucha resonaría a lo largo del Caribe, América Latina y la tierra continental de Estados Unidos.

Cerca de cinco millones de puertorriqueños viven en Estados Unidos (siendo la población de la isla de tres millones y medio), donde forman parte del proletariado multirracial estadounidense en muchos centros urbanos. Estos obreros pueden ser un vínculo para la unidad de clase del proletariado de Puerto Rico y Estados Unidos, en contra de los imperialistas y sus esbirros locales. Nuestra perspectiva es construir partidos leninistas en Estados Unidos y Puerto Rico, cuya meta sea establecer el poder obrero.

Como dijimos en nuestro artículo “El colonialismo esta- dounidense estrangula a Puerto Rico” (WV No. 1075, 2 de octubre de 2015):

“Una revolución obrera victoriosa en EE.UU., en la que los obreros puertorriqueños con conciencia de clase podrían de-sempeñar un papel de vanguardia, otorgaría la independencia inmediata a Puerto Rico y cantidades masivas de ayuda financiera, estableciendo relaciones sobre la base de su libertad de ejercer la autodeterminación nacional. Pero la chispa de la revolución también podría venir de los países coloniales o neocoloniales. La lucha obrera en Puerto Rico contra el dominio colonial de EE.UU. podría inspirar a la clase obrera multirracial en el continente para llevar a cabo el derrocamiento revolucionario del imperialismo estadounidense”.

Espartaco No. 47

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